¿De dónde proviene el odio contra la izquierda en Colombia?

David Palacios
Politólogo de la Universidad Nacional de Colombia y Magister en Sociología Política – FLACSO Ecuador

Las explicaciones apresuradas al por qué de los resultados electorales del 21 de junio de 2026 son comunes por estos días y suelen tener como foco a las personas y sus acciones. Es natural que las personas tengan peso en las acciones políticas y que su voluntad repercuta en la política, pero según el estudio científico de la realidad política y social nunca será suficiente una sola explicación para establecer los factores que posibilitaron ese resultado.

De hecho, es posible sostener que las personas son apenas una fracción de los motivos que crearon el escenario de la política institucional (del ejecutivo) del presente. Pareciera que tiene un peso mucho más determinante algo que la mayoría de líderes políticos pasan por alto, porque abarca la realidad de manera apabullante y el tema resulta espinoso: Colombia ha atestiguado desde hace más de 70 años la formación y consolidación de un Bloque de Poder Contrainsurgente alentado y reforzado por la «diplomacia» norteamericana y las élites anticomunistas criollas.

¿Qué pensamiento puede llegar a sostener que una persona deba ser destripada por sus ideales políticos?¿Por qué alguien considera que el otro no puede existir o expresarse políticamente y se le quiere prohibir?¿Por qué luego de 70 años de conflicto la palabra comunismo sigue siendo un rótulo para hacer objetivo militar a alguien? ¿Por qué por ejemplo a un militante del partido verde que haga campaña política por Ivan Cepeda se le denominaba guerrillero? Todas estas preguntas tienen una parte de su origen en el Bloque de Poder Contrainsurgente, el cual es un consenso artificial y un proyecto económico-político-cultural de las élites latinoamericanas para no permitir la expresión política por fuera de los lineamientos por ellos permitidos, para no permitir pensamientos políticos alternativos o subalternos, lineamientos que se han reproducido en aulas, libros, medios y conferencias por más de 70 años.

Según el diccionario de la Real Academia se considera que la insurgencia es el levantamiento general contra la autoridad, aunque no se especifica qué tipo de autoridad, por lo cual es una disputa que recoge al grueso de la sociedad. La lucha contra la autoridad desde un joven a un viejo es normal, es esperable, no debería ser sinónimo de violencia. Sin embargo la contrainsurgencia pretende desde la autoridad dominar mediante la propaganda desmedida y producir odios activos y latentes en el pueblo para que pueda ser instrumentalizado (si es necesario con violencia) contra un enemigo construido con pinzas, representado a manera de líder izquierdista.

La contrainsurgencia como estrategia de guerra anticomunista proviene de la «Doctrina de Seguridad Nacional» norteamericana, y al día de hoy, rinde sus frutos con las siguientes herramientas:

  • Propaganda diaria desde hace 70 años relacionando a todo movimiento o iniciativa de izquierda como un esfuerzo terrorista o facineroso con cadenas como: Semana, RCN, Caracol, Blu, Canal 1, Red+, EFE, etc., con películas como Superman y con música que incite a la indiferencia como todo el rock.
  • Promoción del odio y el extremismo a diario desde hace décadas en redes sociales con la ayuda y connivencia de agencias extranjeras como la C I A y el Mo ssa d, principalmente para librar una batalla cultural para hacer presa a la juventud del extremismo conservador.
  • Lucha política a través de gobiernos extranjeros que obstaculizan los actos de los gobiernos alternativos o la creación de movimientos afines a las ideas subalternas.
  • Lucha económica a través del sabotaje con tasas de interés, subida artificial de precios, clausura de trabajos con fines políticos para luchar contra el salario mínimo, pánico económico (como en la época de Allende), etc.
  • Lucha moral a través de la incitación a la vergüenza de la militancia de izquierda que busca desarticular el movimiento a partir de la pérdida del ánimo y la autocensura.
  • Lucha maquiavélica que consiste en inventar todo tipo de rumores del otro. En los años 50 se difundió un rumor que rezaba que personas de izquierda se alimentaban con infantes, sin embargo no pasaron 70 años para darnos cuenta que quienes hacían esta práctica eran los capitalistas más ricos de la tierra en la isla Epstein.
  • Lucha legal a través del impedimento de las personerías jurídicas de movimientos mínimamente de izquierdas, sabotaje institucional a toda política que defienda el bienestar social, indimidación de periodistas y abogados defensores de DDHH y causas populares con procesos judiciales.

De lo que se trata es de reducir al otro, eliminarlo, dominarlo, tal cual como vituperaron: destripar al alternativo. Este puede ser uno de los orígenes del resultado de las últimas elecciones, donde las potencias extranjeras se dieron la pelea por echar mano del falso odio ya construido contra un colectivo de personas esperanzadas y contra un candidato humanista a partir de una doctrina de la eliminación del otro por atreverse a ser libre.

Bibliografía

Tauss A., Pardo B., El bloque de poder contrainsurgente en Colombia y su papel en el resurgimiento de la derecha en América Latina. https://revistas.uniandes.edu.co/index.php/colombia-int/article/view/2899/1594

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