David Palacios
Politólogo y Magister en Sociología Política – FLACSO Ecuador
Una de las narrativas con mayor difusión en chats y redes sociales es aquella según la cual Colombia votó en contra del gobierno de Gustavo Petro y de su partido político, el movimiento Pacto Histórico, como un castigo contra su gestión. Esto es falso a todas luces, en primer lugar porque un proyecto fallido y con poco apoyo popular no logra 12.7 millones de votos, la cual es una cifra que requiere una logística popular impresionante que lleva en su mente colectiva la necesidad de derrotar a la extrema derecha en las urnas por sobrevivir con tranquilidad.
12.7 millones de votos refrendan los programas y resultados (con las críticas a las que haya lugar) del gobierno del presidente Gustavo Petro, de la confianza en el Pacto Histórico en provincias enteras, y confirman la tendencia creciente de votos de este partido al concentrar la mayoría de las esperanzas de cambio y de transformación del país de la violencia y el despojo en un país de oportunidades y paz para todos y todas.
En el ejercicio de consulta partidista la cual arbitró la Registraduria en octubre de 2025, el candidato Cepeda obtuvo 1.5 millones de votos, la candidata Carolina Corcho obtuvo más de 600 mil votos lo que sumó casi 2.3 millones de votos para una consulta de un solo partido: el partido del pueblo, Pacto Histórico. Posteriormente en las elecciones al congreso en el 2026, Pacto Histórico obtuvo 4’471.238 demostrando que hay un apoyo consolidado a lo largo del tiempo y que entre elecciones aumenta con la movilización de las bases y la campaña callejera.

Si esto no es suficiente para demostrar el cariño del pueblo por el Pacto Histórico, en la primera vuelta presidencial del 2026 con el gran candidato y humanista Ivan Cepeda se obtuvieron 9.5 millones de votos honestos, de opinión, de calle y de amor. Por último, la gran cifra de 12.7 millones supera con creces la votación de Gustavo Petro en la segunda vuelta de 2022, lo que revela un cambio para bien en las opiniones de la gente, que debemos profundizar y alentar.
No es posible llamarnos a engaños: con la organización actual del Pacto Histórico no era posible ganar a la campaña presidencial de dos potencias extranjeras, un conglomerado empresarial-publicitario, un sistema de conteo, y una chequera ilimitada al servicio del hampa. Un amigo alguna vez refirió: «Si gana Ivan Cepeda seremos un caso excepcional de estudio», hoy debo decirle a este amigo que Colombia no es excepcional y está determinada por las dinámicas económicas y culturales de dominio imperialista de occidente, determinantes en la política nacional e internacional (es por esto también que perdimos en Perú, Ecuador, Argentina, Chile y tal vez vengan por Brasil).
Al pueblo se le quemó el pan presidencial a las puertas del horno, pero esto no evitó que la oligarquía tuviera problemas estomacales por cuatro años mientras ejerció el gobierno de Gustavo Petro, el día de elecciones, y cuando decreten el ajuste al pueblo, pues con ayuda del Pacto Histórico resistirá a toda infame muestra de violencia.

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