Acerca de las incontables víctimas del conflicto armado en Colombia

Por: David Palacios

Cada vez que un grupo de personas honran la memoria de los jóvenes desaparecidos especialmente en el sur de Bogotá, por todo tipo de actores armados (incluido el Estado), y este contenido es compartido por redes, podemos esperar respuestas del tipo: «y qué pasa con los 18700 niños reclutados…?».

Son varios los temas a desglosar:

  1. Los jóvenes víctimas de falsos positivos no son honrados por su condición de víctima «de este lado» o «ese lado», sino como víctimas, independiente del actor armado que les quitó la vida, o de las consignas del grupo al que pertenecía la persona víctima. Son muertes de la sociedad, son caminos quebrados compartidos colectivamente.
  2. El número de infantes reclutados por actores armados (no solo por las guerrillas) pudo ser determinado gracias a una institución pública nacida del acuerdo paz como la JEP (Jurisdicción Especial para la Paz), acuerdo de paz rechazado por los abelardistas-uribistas, lo que pone en entredicho su propia inquina ante las cosas, pues difunden información nacida de un acuerdo de paz que intentaron «destrozar» por todos los medios. El reclutamiento de menores se rechaza en gran parte o toda la izquierda institucional.

En tercer lugar, y tal vez más importante: ¿cuál es la relación que existe entre el reclutamiento de menores, el Pacto Histórico e Ivan Cepeda? Tal vez ninguna. ¿De dónde viene este reclamo? Probablemente es la proyección de la agresividad de ciertos militantes abelardistas-uribistas ante las denuncias por falsos positivos que ha vivido el político Uribe Vélez.

Y si estos reclamos a Ivan Cepeda y a Pacto Histórico probablemente son proyecciones frente a los cuestionamientos a AUV ¿tiene responsabilidad Pacto Histórico e Ivan Cepeda en este reclutamiento? Esta es en realidad la sutil perversión del aparato propagandístico del Bloque de Poder Contrainsurgente, pues con un espejo está tratando de igualar a Uribe con Cepeda o con Petro, creando una fantasía de los paracos vs los guerrilleros, fantasía maniquea y maquiavélica.

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Esta psicosis selectiva y precisa pretende culpar a todo militante, simpatizante o líder del Pacto Histórico del reclutamiento de menores, igualando participación política de izquierda con guerrilla, creando así un clima ideal para la violencia y la guerra política con base en los rumores repetidos miles de veces. Al hacer responsable por maniqueismo a Cepeda, o a todo militante del Pacto Histórico del reclutamiento de menores, (hecho que en general rechazan los militantes de izquierda) crean objetivos militares fácilmente, habilitan un nuevo genocidio político, avivan los pogromos (oleadas de violencia del nazismo en los barrios judíos)1, o en el mejor de los casos, facilitan la reacción odiosa y sin contemplación de la gente influenciada violentamente para ejecutar sus sentencias de intolerancia.

Este discurso degenerado de intolerancia y violencia política corresponde con las amenazas dramáticas de guerra anticomunista del auxiliar de la presidencia estadounidense Marco Lego Rubio, quien ejecuta los deseos de la clase dominante norteamericana para eliminar toda oposición o visión alternativa al mundo dominado por la represión, la familia tradicional, la religión y las filas de gente muriendo (en Gaza) ante el avance del sistema capitalista norteamericano.

1. Para este tema leer al filósofo Theodor Adorno, Educación para la Emancipación.

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