David Palacios
Politólogo UN y Magíster en Sociología Política FLACSO – Ecuador
En el marco de la detención del creador de campañas de propaganda a favor de la ultraderecha en toda Latinoamérica, el señor Fernando Cerimedo, se ha descubierto un modus operandi criminal de influencia política que se expresa a través de las redes sociales y que ya ha tenido la capacidad de poner todos los presidentes de la región, con el auspicio y respaldo manifiesto de los Estado Unidos. En el caso de Colombia, son los sectores más conservadores de la sociedad colombiana (ganaderos, ultraricos empresarios, iglesias cristianas) los que han apoyado estas iniciativas inmorales.
La granja de bots (bot es la abreviación de robot, cualquier computador es capaz de ser un bot si se programa para ello) puede ser sinónimo de «bodega», término acuñado en Colombia para determinar lugares donde muchas personas se reunían a hacer propaganda a través de mensajes de texto, whatsapp o de redes sociales a un político o una iniciativa política. Muy utilizadas en la época de Duque para lavarle la cara a su gobierno por las miles de violaciones a los derechos humanos contra la ciudadanía, ahora han evolucionado en un aspecto clave: aumentó la productividad de las máquinas y a la par la del trabajo, en esta época solo son necesarias pocas personas para reproducir un comentario falso que parece ser de «500 personas».
Sin embargo es una gran inversión la que necesitan las granjas para ser puestas en pie. Solo trabajando con 300 smartphones cada uno superando el millón de pesos, se colige que esta no es una iniciativa de pequeños colectivos políticos, sino de grandes empresas politiqueras, casi siempre con intereses electorales. El método de trabajo es simple:
- Una idea general sale del equipo del político financiador, se refina a partir de sensacionalismo y pasión (no hay límites jurídicos ni morales para emitir información, si cae un bot, solo será uno).
- Un técnico muy capacitado opera un computador de alta capacidad y potencia, mediante él ordena a 300 smartphones reproducir frenéticamente videos del candidato al que debe hacerse «crecer».
- Mediante automatizaciones y dependiendo de los límites de la infraestructura introduce más de 50 mensajes por hora, más de 1000 por día, en los cuales los smartphones, pasando por personas, eligen sofisticadamente comentarios a favor o en contra del candidato autor intelectual de esta estafa, y los apoyan o contrarrestan según la necesidad.
- Repetido cada día tiene consecuencias macabras como la imposición de mentiras como verdades en la opinión pública, incitación a la violencia a partir de rumores, pánico y creación de terror.
- Llega el botín del poderoso: victoria de elecciones, fortunas inmediatas para los propagandistas apoyados por Washington.
De esta manera se impone un consenso artificial y rastrero, capaz de poner a pensar a las personas que se decían indecisas, llevándolas a actuar según las modas de «la mayoría» y los intereses del poder de los dólares. Mediante estas imposiciones la realidad misma es modificada y recurrir a la verdad resulta ser una acción insurgente, incómoda y violentable de parte del poder y sus seguidores.
Algunos rumores indicaban que con la caída de las bodegas de Cerimedo el flujo de información podría darse de manera más libre, sin embargo, el hecho de que la elección misma del presidente de la República se influyera profundamente a partir del uso de estas tecnologías, deja el sinsabor de que cualquier República es manejable a partir de algoritmos simplones y a su vez deja la sospecha si ha sido solo un episodio. De igual manera pone dudas sobre si todo el apoyo que recibe el actual presidente en redes sociales es acaso fervor, o videos baratos de IA donde unos pobres diablos presos son sometidos para fantasía del guerrerismo.
¿Qué hará el pueblo colombiano para resistir a la mentira?¿Podrá el pueblo usar los mecanismos tecnológicos para oponerse de manera contundente a la cizaña de los dólares?

